Una vez que decidimos casarnos, apartamos corriendo la iglesia (Barici) y vino la buscadera de presupuestos de lugares para hacer nuestro modesto brindis. La mayoría de los presupuestos nos hacían reír para no llorar: Una tarifa bárbara y exagerada con cuyo dinero hubiésemos comprado un carro o reunido para un apartamento... Preguntamos y preguntamos hasta que dimos con el sitio que se ajustaba a nuestros requerimientos y presupuesto.
Eso nos llevó a lo siguiente: La lista de invitados. Ésta, hasta los momentos, nos ha dado el dolor de cabeza más grande de la organización de la boda.
Afortunadamente, debemos darle gracias a Dios por la cantidad de familiares y amigos incondicionales que la vida nos ha otorgado. Creo que si se pudiera, ¡nos casaríamos en el Estadio Metropolitano! Primero, porque a Peri le encantaría... y segundo, por la capacidad de 40.000 personas. Allí estoy segura de que cabría buena parte de la gente con la que nos gustaría compartir este momento.
Desafortunadamente, el salón que elegimos para brindar por nuestra unión tiene una capacidad máxima de 150 personas -ni una más-, y la lista que debemos pasarle a la vigilancia del lugar nos ha tenido jugando tetris cada vez que la vemos. Como el merengue ese que dice: "Me-me-mete y saca, sa-sa-saca y mete...". Bueno, así.
Nuestra primera lista de "estricta intimidad" fue de 225 personas y, aún cuando nos ha tocado sacar a algunos familiares y amigos, la lista va en 180 por ahora... Falta recortar y dejar por fuera a mucha gente a pesar del "¿cómo vas a dejar por fuera a fulanit@ si es tan especial contigo?" que de vez en cuando nos dicen.
Eso pasa cuando tienes tanta gente querida y que te quiere. Quisiéramos que las circunstancias permitieran que todos nos acompañaran, pero tenemos que ser realistas y arroparnos hasta donde nos llegue la cobija... Así que, si nos lees y no estás invitad@, esperamos que lo entiendas. Y si nos lees, estás invitad@, y no podrás ir... te agradeceremos si confirmas con anticipación para poder incluir a alguien más.
Si nos pudiéramos casar en el Estadio Metropolitano, sería muy distinto. Estamos seguros de que la lista contemplaría, entre otras personas a las siguientes:
- En las gradas de la novia: 'N' cantidad de amistades del Padre Machado y el Independencia (con mamá y papá en muchos casos) que vivieron esta relación desde que era una gran amistad; buena parte de la décima promo de la UFT, incluyendo a los frutos que fueron parte de esta historia desde la primera administración; medio Circuito Unión Radio (desde los que estaban hace unos 10 años, hasta algunos que se mantienen a la fecha) que nos vieron hacernos novios, terminar, volver, terminar, volver,... y así sucesivamente; casi que toda la redacción de El Informador (los que se fueron y los que quedan) así como algunas personas de otros departamentos de esa empresa, que vivieron el final de la primera y el inicio de la segunda administración; la familia UNO-ES (con todo e invitados internacionales), porque también vieron el regreso del 'Periquito' a mi vida; el equipo BM, que aunque no conocen bien a Peri, me han visto echar carreras de aquí para allá con la boda; además de los amigos que he hecho en otros lados de la vida, todos mis vecinos, coditos, y cuanto tío o primo-primero, segundo, tercero o décimo quinto tengo, ¡que son bastantes!
Esta sería sólo 'una parte' de mi lista de invitados, pues mis 20.000 butacas de espacio me lo permitirían relajaaaada... :D
- En las gradas del novio: ¡Miécole! Es tanta gente que ni sé por dónde empezar. Cronológicamente: Amistades del San Vicente, uno que vivió en primer plano el primer beso, otros que supieron que somos felices. Toda la gente que conocí en las escaleras de la Rosaleda, con quienes haya cuadrado o no, siempre hay alguien para brindarme una cerveza en un día de stress. Del poli son muchos que me vieron con ella y muchos que supieron de ella en cuentos de borracheras: el equipo de fútbol sala (Cool-iones), las comadres de electrónica, los metalúrgicos y no solo los de la promo 37 (quienes seguro convencerían al DJ para poner vallenatos), sino algunos mas recientes y otros mas antiguos. El mundo Ex en pleno que han vivido y hasta conspiraban para que volviéramos. SD inspecciones, que aunque muchos no la conocen me preguntan todos los días por ella. Los compañeros de caimaneras de fútbolito que tanto me hacen falta. Todo Carache y todo Macapo, o por los menos mis familiares que vienen de ahí.
Si la boda fuera en un estadio, sé que estaría La Hinchada, y muchos muchos más, para alentarme.